La mitología cuenta que Psique era una hermosa princesa de un reino lejano, tan hermosa era que todos cuantos pretendientes se acercaban a ella se marchaban atemorizados por su belleza.
Psique, que en griego significa razón, fue llevada lejos de su hogar, esto a qué me suena, y una voz amable, sin rostro aunque ella lo imaginaba abominable, la calmaba con dulces palabras.
Ella poco a poco, empezó a descubrir los placeres conyugales y mira será feo, pero la tenía consentida, lo único que le pedía Cupido es que nunca le mirase el rostro cuando se encontraba cerca de la bella Psique, que por norma general solía ser bajo el amparo de la oscuridad de la noche, ya se sabe que los gatos de noche todos son pardos.
Allí la esperaban ansiosas sus hermanas, que eran la versión femenina de los hermanos Calatrava, pero encima envidiosas, no tenían por donde cogerse, sólo querían burlarse de su hermana, por estar casada con el presidente del club de los feos.
Marchó lejos del palacio-jaula de cristal y oro, dejando sola a la bella princesa, ella vagó y vagó por el mundo en busca de su amado y de pena murió bajando a los dominios de Hades. Cupido al conocer el oscuro fato de Psique decidió bajar al Inframundo, sótano derecha, pidiole a Hades que la dejase volver junto a él.
Por ello, no separes nunca el amor de la razón; aunque vendado sus ojos el primero, el segundo vislumbrará la invidencia del corazón.
Aproximándose al mito, me acerco a la fábula y al cuento, desarrollado y recopilado por otros autores, a lo largo de diferentes franjas geográficas y temporales, se crea un arquetipo cultural, que viene a concluir con la lección moral anterior del mito, representado por Cánova en su famosa escultura.

Pero la gradación de éste a lo largo del tiempo y los lugares, conforma nuevos relatos y se enriquece con nuevas lecturas, recordemos la versión adaptada de La Bella y la Bestia de Disney (1991), tiene un buen trasfondo, la percepción de la niña-bella-adolescente del sexo como algo malo y el hombre que la desea como una bestia, uy si ya tenemos los dos elementos, pero hay otra lectura y es que sólo el amor puede transformar algo malo y repudiado en algo hermoso, como el beso de Bella a Bestia.
Os dejo, posiblemente, con una de las mejores versiones adaptada al cine, de Jean Cocteau, del mito-cuento.
Recordando para finalizar este post a la enorme bestia enamorada de Ann, y esperando que la frase sentenciosa no se cumpla para todos aquellos enamorados aunque tengan más pelo que Chewaka: "No fueron los aviones. La belleza mató a la bestia". (King Kong, Robert Amstrong, RKO, 1933).
¡Y colorín colorado, este cuento se acabado!